martes, 12 de julio de 2016

No me acuerdo de que era no estar triste :c

Una semana y dos días, una semana y dos días eternamente largos desde el último día en el que fuí realmente feliz, desde la última vez que me reí a carcajadas hasta que me dolió la panza, de la última vez que me dierón un abrazo sincero, que me hicierón sentir querida, bienvenida, aceptada... Extraño tanto esa felicidad que todo lo que veo, escucho o huelo me recuerda a ella; desde caminar por el medio de la calle hasta pasar la tarde en el shopping con compañeras de trabajo. No hay cosa que no me transporte automáticamente al fin de semana pasado; a mis amigas; a mi amada ciudad mágica de Buenos Aires, capital mundial del desencuentro.
Me he pasado la semana sobreviviendo a base de chocolates y golosinas para tratar de curar el dolor de mi alma por dejarlas, ni siquiera ver a mi mejor amiga y compartir una de nuestras habituales charlas de horas me pudo animar un poco, por un momento me olvidaba de todo, volvía a reír y era medianamente feliz comparado con las tardes que pasé en Bs. As.. Pero después me tocaba volver a mi mundo, a la rutina, a consumirme el corazón con fotos y recuerdos, a hacer fuerza para no llorar; porque si llorara me ahogaria con mis propias lágrimas.
Es triste mi situación, por tratar de huír de la rutina, desconectarme y recargar la batería terminé más agotada que antes.
Ellas y esa ciudad hermosa fuerón una inyección de vitalidad y alegría; pero dejarlas... Dejarlas está siendo una tortura, un puta y horrible tortura

domingo, 5 de junio de 2016

De angustias, depresiones, ansiedad y malos humores

Que bronca cuando queres hacer algo y no podes; pero más bronca me da cuando queres y podes hacerlo pero te gana la fiaca. O cuando estas manija por/con algo y de la nada PUM se te baja la emoción hasta el subsuelo más o menos, y vos te quedás ahí como un pelotudo a medio camino sin saber si seguir con toda la onda o encerrarte a llorar por el resto del día.
Otra de las cosas que detesto es cuando pasas todo el día fundido a más no poder y cuando llega la noche te ataca una hiperactividad endemoñada que no sabés ni de dónde salió pero no podes parar de hacer cosas; o cuando pasa a la inversa *me molesta especialmente los findes* estás todo el día con todas las pilas y cuando llega el momento de salir te invade la paja y no hay poder humano que te saque de tu casa, y si por estas casualidades llegas a salir te la pasas con sueño.
Hay medio millón de cosas que me ponen de mal humor y no es joda, a mi todo me rompe las pelotas *en especial que me jodan mucho* pero una de las cosas que más me enerva es estar mal, anímicamente hablando y no tener idea de por qué. Me saca angustiarme o entrar en una etapa depresiva y no encontrar el motivo de la opresión en el pecho y las constantes ganas de llorar; es como que me enojo conmigo misma por no entender el "por qué" de la situación y eso solo me angustia más porque termino tratando mal a todo el mundo *o a todos los que se me atraviezen en el camino*.
Así estoy ahora, enojada conmigo, desganada y en cierto punto angustiada; aunque realmente no se si es angustia, es más bien un malestar general que no tiene ni pies ni cabeza, no se si me explico. En fin, otra noche yendome a dormir con un lio en el bocho y un apretujamiento en el pecho que ni te cuento...